martes, 9 de abril de 2013

El tiempo pasa (o sucedáneo de albóndigas de Choco y gamba)

Decimos en la meseta al hablar del choco que es sepia. Dicen en Huelva que el choco es choco, y la sepia es sepia.

Las vacaciones pasadas estuvimos en El Rompido donde tuvimos la oportunidad de conocer comidas y alimentos hasta ahora desconocidos para nosotros. El choco. Conocido, pero tan especial allí, tan fresco. La gamba de Huelva, pequeña, pero chula y prieta, con un sabor y una frescura que jamás había probado en una gamba.

Será que por algo el propio dueño del restaurante tenía su propio barco de pesca...

Y siempre, por poca gente que hubiera, todo era fresco. Siempre estoy pensando en cocina ¿qué harán con lo que sobra? porque nunca lo ponen, al menos nunca probamos una gamba, o un choco de anteayer allí

¿Albóndigas de choco y gamba?

Puede sonar raro, pero cada uno cocina con lo que tiene en su entorno, así debe de ser ¿no? Igual que se hacen albóndigas de carne, pues se pueden hacer de todo lo demás.

Hace tiempo que estoy en silencio con mucho que contar y poco que decir, con ganas de escribir y pereza de empezar este lío grande de lana para colocarlo en madejas.

Necesitaba unos brazos donde engancharlo para ir desmadejando y es mi propio blog, que se había hecho atadura y mordaza, el que de nuevo, viene al rescate.

Soy una persona alegre. Soy una persona feliz. Soy una persona fuerte. Que tiene momentos débiles, que trata de disimular lo mejor que puede y sabe.

Que me he dado cuenta que aunque me gusta contar lo bueno de mi vida en el blog, más me gusta para echar lo no tan bueno porque escribir me libera.

Que me he dado cuenta que incluso lo inicié en mi mes tonto por excelencia, noviembre, mes que como cualquier habitual conoce es especialmente triste para mí.

Que me he dado cuenta que cuando más necesito venir a escribir es, quitando momentos para recordar de mis niñas, cuando no me hago con esa tristeza, o desazón, o ansiedad, y necesito recolocarla.

Que alguien me amordazó en mi propio espacio, y nunca debí consentirlo, que nunca debí permitirme olvidar, sin ofender a nadie, que mi blog es mío, y en palabras de esta bloguera, me lo fo**o cuando quiero.

Que me he dado cuenta que por no ofender la sensibilidad de nadie había dejado de escribir aquí, por no molestar con mis cosas.

Por no molestar con mis problemas, como los de cualquiera, ni más ni menos.

Por no molestar en mi casa, en mi sitio, entre amigos que nos hemos ido encontrando por este espacio infinito.

Una semana antes de la pasada navidad la hermana pequeña de mi padre, mi madrina, falleció repentinamente, y sola, de un ataque al corazón que se lo rompió, rompiéndonos de paso el de los demás.

Cuando recibí la noticia, una compañera me preguntó qué edad tenía. Instintiva y rápidamente dije ¡Joven! pero cuando calculé los años, los mismos que mi madre...60 me avergoncé de tener aún esa imagen de ella, la de los 20, los 30, la de la niña que mira a sus padres, a sus tíos, y los ve de la misma manera salvo por alguna arruga o kilo de más. Pero inalterables, inamovibles, inmortales.

Empiezo a enfrentar el paso de los años que llevo aún en mí con mucha dignidad y alegría de vivir, rodeada de mis hijas, sus risas, llantos, peleas, juegos y travesuras sería difícil no hacerlo. Digo que empiezo a enfrentarlo de golpe, en mi familia.

Mi padre murió joven, prematuramente, y eso no tiene vuelta de hoja. Por enfermedad, pero como si hubiera sido por accidente. Pero comienza ahora en mi entorno el enfrentamiento a la edad de mis tías y tíos, algunos con más achaques que otros, no mayores para mí, pero sí cuando aportas el dato al observador externo. Comienzan los achaques que a esa edad o te llevan a la tumba, o la pastillita hasta los 90.

Comienzo de nuevo una etapa de extra madurez que me confirma que hasta ahora no dejaba de ser una impostora frente a mis hijas. Digo extra madurez porque parece he de abandonar la visión de adultos protectores, los que te han cuidado y querido desde la niñez, adolescencia y juventud, mimandote ahora a través de tus hijas, para empezar a adoptar ese rol de hija y sobrina protectora.

De repente comienzo a verles mayores, y vulnerables, y siento una enorme ternura e instinto de protección hacia ellos, y cada vez me siento menos niña.

A todos menos a mi madre. Mi madre está estupenda, o así la quiero ver yo. Eternamente joven, feliz, protectora e inmensa. Nada vulnerable. Aún no soy lo suficientemente mayor para ver a mi madre vulnerable, ni quiero verlo.

La última vez que vi a mi tía me contó que parte de lo poco que tenía lo había gastado en unas minivacaciones, porque en sus palabras, al año que viene nunca se sabe donde estaremos, y esto cambia de un día para otro. Palabras no muy diferentes de las de su hermano: ¿el año que viene? puf, qué de tiempo, el año que viene, todos calvos. Ella no sabía que tras esas, no habría otras vacaciones.

El año pasado nos costó mucho decidir si nosotros debíamos gastar el dinero en ir a El Rompido en Huelva, o no. La crisis, los gastos, y los recortes (en casa) nos asustaban, no sabía si nos arrepentiríamos más adelante del dinero gastado. Al final nos fuimos, y bien que nos arrepentimos...pero de haberlo pensado tanto.

Este año estamos mucho peor, muchos más recortes, y muchos más gastos, vamos con la lengua fuera. Pero si de algo estoy completamente segura, es que aunque sea aquí al lado, al campo con tartera, es de que voy a hacer todo lo posible por disfrutar de unos días con mis amores sin darle tantas vueltas.

Y ya por fin, la receta de las albondiguillas. Como es una receta, creo, en su origen de aprovechamiento, aquí lo hago con lo que encuentro de oferta. Hacer en la meseta unas albóndigas de choco y gamba nos puede salir con facilidad por 25 o 30 euros; así que lo que hago es cocina de "mercado" y de "bolsillo". Ingredientes:

-1/2 kg de potón, o calamar, o volador limpio. Que no nos cueste más de 2 ó 3 euros.
-1/4 kg de gamba, gambón o langostino congelado (el kg congelado suele estar en casi todos los sitios a 6-7 euros el más barato) así que no debería salirnos por más de 2 eurillos.
-3 huevos
-1 diente de ajo gordo, o dos pequeños, y otros dos para la salsa
-1 cebolla para el apaño, y otra para la salsa
-Perejil
-Azafrán, o colorante alimentario
-Pan rallado
-Harina
-Guisantes

Pelar y limpiar las gambas y el potón, o calamar. Guardar las cabezas de las gambas y peladuras para hacer un fumé que utilizaremos en otra ocasión, y un poquito en ésta.
Poner en la picadora
 

Picar brevemente. El resultado no es apto para escrupulosos, queda una pasta un tanto gelatinosa y pastosa, valga la redundancia.  El resultado valdrá la pena, lo prometo. También, si no tenemos o no queremos usar picadora, se puede trocear muy, muy, muy pequeño.
 
 
Tratar ahora como unas albóndigas de carne: mezlar la pasta con una cebolla y un ajo muy picados, muy pequeñitos, y con perejil picado también. Añadir los tres huevos, el azafrán o colorante y un poco de sal y mezclar. Añadir pan rallado, lo que admita hasta quedar una masa de la que podamos manejar albóndigas que enharinaremos, y freiremos en abundante aceite caliente.
 
 
 
 
En olla aparte sofreiremos bien otra cebolla muy picada y ajo, sofreimos un pelín de harina y le añadimos un poco del caldo de gamba si lo tenemos y lo hicimos, no mucho, y el resto de agua y los guisantes. Según freimos las albóndigas las vamos incorporando a la salsa y dejamos hervir unos minutos.
 
Con patatas fritas, en mi casa, triunfo siempre.
 
Sed muy, muy felices.
 
 

 



23 comentarios:

  1. No sabes como te entiendo.
    Mi madre tuvo un infarto antes de navidades.
    Y desde entonces no atino a escribir porque todo lo que se me ocurre es si no deprimente, tampoco despreocupado.
    Y yo también empecé con el "blog" soltando bilis, no se porque me da ahora tanto apuro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pseudo, el caso es empezar. Creo que tenemos la sensación de que todo lo que escribamos será negro, pero creo que una vez quitado el tapón sucio, se deja correr de nuevo el agua limpia ¿probamos? yo continúo y tú empiezas ¿vale?

      Besos

      Eliminar
  2. ¡Qué delicia visitar tu blog, nena! Qué lucidez, que inteligencia, qué gran corazón. Gracias.
    Gracías, sí, pero no te agobies demasiado por el paso de los años de los tuyos. La vida es eso, justamente, que el tiempo pase plácidamente, que los años se llenen de experiencias, de afectos, de proyectos, de propósitos. Nadie conoce la fecha de caducidad ni la propia ni la ajena, cualquier día nos puede llegar. Lo importante es estar dispuestos, disfrutar cada momento como si fuera el último, dar cuanto se sea capaz de entregar a los demás y esperar que el sol se ponga. Eso vale para nosotros y para los seres queridos. Agradezcamos a la vida la fortuna de haberlos conocido y amado.
    Al grano: la receta es buenísima. Puedes hacerla también de rape, aprovechando las bolsas de rapes congelados (en Carrefour las tienen). Salen bien de precio y es un plato fastuoso que te hace quedar como una reina.
    Besos, nena. Un gusto, como siempre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Contadora, una piensa que ha madurado (qué ilusa, me pasó de adolescente, y yo pensaba que ya estaba hecha) y resulta que no, que todavía hay más, y que te tienes que hacer mayor sí o sí. Creo que voy por buen camino. Espero llegar al final con la sensación de haber amado todo lo posible ;)

      Gracias por los piropos muac!

      Eliminar
  3. Después de leer esto, ya sé porque soy una fiel seguidora de esa que dice tiene "mucho que contar y poco que decir", pues menos mal...

    Un besazo


    ResponderEliminar
  4. A veces pienso que llevamos mentes paralelas! yo ultimamente tb le doy vueltas a la vulnerabilidad de la familia...a que cualquier dia mis padres me dan un susto gordo y a que no se que haria yo sin mi madre...en mi caso lo peor es que luego no me comporto como si pensara eso y con mi mami tengo una relacion de "ni contigo ni sin ti".
    Por otro lado tb me siento a veces amordazada por el blog....si escribo algo triste me siento llorona y si escribo algo bueno en cierta manera "presumida" asi que a veces o no escribo o escribo raro, como compensando sentimientos...
    No se si me explico!

    Siento lo de tu tía...pase lo que pase hay que disfrutar de lo que tenemos, el momento, sin olvidar el futuro pero sin obsesionarse con el!

    Besazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uma, yo creo que el ni contigo ni sin tí con las madres es típico. Lo importante es que el amor siempre esté por encima, envolviendo, y de base, sosteniendo (releche, qué rebuscao me ha quedao!!) en fin, que aunque se discuta, no hay que dejar pasar la oportunidad de decir lo que se quiere!!

      Por otra parte, te he leido tan de todos los colores, que distingo cuando "escribes raro"

      Qué bobas somos, amordazándonos nosotras mismas...

      Muac!

      Eliminar
  5. si sirve para sacarte una sonrisa, el otro día mi niña me preguntó que si cuando yo "era joven, era guapa"
    y ahora que soy?? vieja y fea????
    jajajajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mariluz, jajajajaja, son la leche, la mía me ha soltado alguna perla igual. Están ahí para recordarnos que los años pasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!!!

      Eliminar
  6. Tita, algunos bocados se hacen correosos al meterse en nuestra boca. A veces requieren picado, rebozado, frito para poder ser engullido, los trozos gordos se quedan paseando de un lado a otro.
    Aquí estamos, te leemos con la misma gratitud y afecto con la que tú escribas. No dejes de hacerlo. Te hace bien, nos haces bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ana....¿te puedes creer que tal y como dices, tengo pensado un post sobre las maneras de digerir las cosas? y como no, relacionado con la cocina.

      Siempre es un placer vuestras visitas, ¿como dejar de escribir, y de leeros?

      Imposible, gracias por los ánimos

      Eliminar
  7. Este es tu blog y esta es tu casa. Y en su casa uno va vestido como le da la gana, sea con tacones o sea con zapatillas con agujero. Asi que si quieres contar cosas bonitas, las cuentas. Pero si un dia quieres, porque necesitas, escribir un desahogo, una tristeza o un cabreo... lo escribes. Siempre nos tendrás ahi para leerte.

    Escribir es la mejor terapia. Nunca lo supe con certeza hasta que murió mi madre. Esto me lo dijisteis un par de amigas, y una de ellas fuiste tú, que además, tuviste acto seguido que padecerme en mi desahogo. Por eso te lo digo de nuevo: si necesitas escribir, bueno, bonito, vale. Pero si tienes que escribir triste y acongojado... pues también.

    Entiendo bien lo que sientes, porque yo he perdido a mis padres muy jóvenes, al menos como tu dices, jóvenes para mí. Y sobre todo lo de mi madre, fue muy duro. Porque no somos nada. Porque cuando murió mi madre me encontré una casa vacía llena de vida por delante... Y te entiendo cuando cuentas lo de las vacaciones de tu tía, y lo de disfrutar con los tuyos, aunque sea con tartera. Yo a la vida sólo le pido tiempo para estar con mi hija.

    Y bueno... te dejo que pases el duelo de tu tía... hay que llorar a los que ya no están... pero no hace falta que llores sola, guapi... aqui estamos. Y sino... ya sabes dónde estoy yo.

    Cambio y corto, me he emocionado y no veo bien el teclado...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Elena, nunca te he padecido, sino todo lo contrario. Es maravilloso que se inventen cosas como internet, que permiten hacer amigos en los cuatro puntos cardinales.

      Un abrazo apretao ¡sigue escribiendo!

      Eliminar
  8. Me gusta esa filosofía: el año que viene, quizás todos calvos...
    por eso trato de disfrutar en el año en curso, jeje....
    No es mi deseo deprimirte peeeero,
    cuando tus hijas ronden la treintena, también te chirriará de pronto, descubrir que también tú estarás en la recta final y que quedó algo lejos la parrilla de salida.
    Yo aún no lo tengo del todo asimilado, sniff.
    Mis mayores ya han desfilado casi todos y duelen las ausencias.

    Para las vacaciones, si los "hados" se alían con las fechas tal vez no tengas que preocuparte. Ya hablaremos.
    besos pelusones.

    ResponderEliminar
  9. Escribir es sobre todo un modo de compartir, cuando es algo triste, de algún modo cada visitante se lleva un trocito y vas sintiendo mejor, cuando es alegre, cada visita lo multiplica....

    El silencio propio de otras epocas solo sirve para enquistar lo malo.


    Tienen buena pinta esas albóndigas ¿eh?

    Un beso enorme

    ResponderEliminar
  10. Pilar, cuanta razón tienes. El silencio enquista, y cuánto.

    Prueba las albóndigas, en mi casa no se cansan.

    Un abrazo apretao

    ResponderEliminar
  11. ¡¡¡¡¡¡mi niña tu si que vales!!!!!!
    besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soledad, que lo que no se roba, se hereda ;)

      Eliminar
  12. Madre mía!! Yo soy parca en palabras, pero que sepas que las tuyas me han llegado hasta lo más hondo...
    Las albóndigas tienen que estar deliciosas.
    Un besito enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nora!

      ¡Qué alegría leerte de nuevo!

      Vivo cerca de tu antigua casa, así que cuando paso por allí, me acuerdo de ti ;)

      Eliminar

Gracias por pararte a escribirme algo